Iodamoeba bütschlii es un protozoario amebiano no patógeno que vive como comensal en el intestino grueso de los seres humanos, otros primates y cerdos. Dado que no causa daño ni produce enfermedades de forma directa, su presencia en estudios médicos no requiere tratamiento; sin embargo, funciona como un marcador clínico de contaminación fecal de agua y alimentos. [1, 2, 3, 4]
Características biológicas principales
Transmisión: Se adquiere por vía oral-fecal a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados con quistes maduros del parásito.
Distribución: Es de distribución mundial y su prevalencia se asocia a zonas con deficiencias en las condiciones higiénico-sanitarias.
Alimentación: Se nutre principalmente del contenido intestinal, incluyendo bacterias, levaduras y restos celulares.[1, 2, 3, 4, 5]
Estadios morfológicos
Trofozoíto (Fase móvil e infecciosa activa):Mide entre 6 y 25 µm.
Posee un único núcleo con un cariosoma grande y central.
Carece de cromatina periférica en su membrana nuclear.
Su citoplasma es granular grueso, vacuolado y con un movimiento lento no progresivo.[1, 2, 3]
Quiste (Fase de resistencia y transmisión):Mide entre 6 y 15 µm, con formas ovoides, esféricas o irregulares.
Su rasgo más distintivo es una gran vacuola de glucógeno en el citoplasma.
Al teñirse con lugol en el laboratorio, esta vacuola absorbe el yodo y toma un color café oscuro muy característico, lo que da origen al nombre del género (Iodamoeba). [1, 2, 3, 4]
Importancia médica y diagnóstico
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