jueves, 14 de mayo de 2026

Complejos inmunes

Los complejos inmunes (también llamados complejos antígeno-anticuerpo) son estructuras formadas por la unión de un antígeno (una sustancia extraña como un virus, bacteria o toxina) y un anticuerpo específico que el cuerpo ha generado para combatirlo.

Esta unión es una parte normal y necesaria de la respuesta inmunitaria para neutralizar y eliminar amenazas del organismo.

¿Cómo funcionan?

Cuando un anticuerpo detecta su antígeno correspondiente, se une a él para formar un "racimo". Este proceso tiene tres objetivos principales:

Neutralización: Impide que el antígeno (por ejemplo, una toxina) siga dañando las células.

Opsonización: Marca al invasor para que las células "comedoras" (fagocitos) lo reconozcan y lo destruyan más fácilmente.

Activación del Complemento: Activa una cascada de proteínas que ayudan a perforar la pared de los microbios o a atraer más células de defensa.
El problema de la eliminación

En condiciones normales, estos complejos son eliminados rápidamente por el bazo y el hígado. Sin embargo, si se forman en exceso o el cuerpo no puede eliminarlos correctamente, pueden volverse dañinos:

Complejos circulantes: Permanecen en la sangre y viajan por todo el cuerpo.

Depósito en tejidos: Pueden quedar atrapados en lugares críticos como los riñones (glomérulos), las articulaciones o las paredes de los vasos sanguíneos.
Enfermedades por Complejos Inmunes (Hipersensibilidad Tipo III)

Cuando los complejos se depositan en los tejidos, causan inflamación y daño. Las enfermedades más representativas de este fenómeno son:

EnfermedadSitio de depósitoConsecuencia
Lupus Eritematoso (LES)Riñones, piel, articulacionesInflamación crónica multiorgánica.
Artritis ReumatoideMembrana sinovialDaño y deformidad articular.
GlomerulonephritisFiltros del riñónSangre en la orina y falla renal.
VasculitisParedes de los vasos sanguíneosPúrpura (manchas en la piel) y daño vascular.
Pruebas de Laboratorio para Complejos Inmunes

El médico puede solicitar pruebas para medir los Complejos Inmunes Circulantes (CIC) si sospecha de una enfermedad autoinmune activa o una vasculitis.

Medición de CIC: Se busca directamente la cantidad de complejos en el suero (utilizando métodos como el ensayo C1q o el ensayo de células Raji).

Consumo de Complemento (C3 y C4): Como los complejos inmunes "gastan" las proteínas del complemento al activarlas, niveles bajos de C3 y C4 suelen indicar que hay muchos complejos activos causando daño.

Biopsia de tejido: Se toma una muestra (del riñón o la piel) y se utiliza inmunofluorescencia para ver los depósitos de complejos brillando bajo el microscopio.

Factores que influyen en su formación

Tamaño del complejo: Los complejos de tamaño mediano son los más peligrosos porque son lo suficientemente grandes para activar defensas pero lo suficientemente pequeños para no ser detectados y eliminados rápidamente.

Carga eléctrica: Los complejos con carga positiva tienen más facilidad para pegarse a las paredes de los vasos sanguíneos.

Persistencia del antígeno: Si la infección es crónica (como una hepatitis B), el cuerpo sigue fabricando complejos sin parar, aumentando el riesgo de depósito.

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